Hasta ayer martes a la mañana, Mauro Bergoglio, hijo de Oscar Bergoglio, uno de los cuatro hermanos que tenía el papa Francisco, no podía viajar a Roma, Italia, para despedir los restos de su tío. Su consuelo era recordarlo con la “humildad” que siempre lo caracterizó al Padre Jorge, tal como era conocido cuando trabajaba en las barriadas populares con los curas villeros, y el humor al que apelaba en cualquier ámbito, ya sea en una charla distendida o bien en un encuentro formal.
Sin embargo, una entrevista que Mauro le concedió al periodista Luis Novaresio para A24 fue clave para poder cumplir su deseo: los propietarios de una agencia de viajes observaron el reportaje, y al enterarse de que no contaba con el dinero para pagar su pasaje, ellos le dieron los tickets y, finalmente, el sobrino de Francisco podrá estar en la ceremonia que se lleva a cabo en el Vaticano.

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